domingo, 5 de octubre de 2025

Ligeros.

Ayer fue un día intenso en la Pedriza. Teníamos intención de encadenar algunos riscos, y a eso fuimos.

Comenzamos en Canto Cochino y salimos hacia Peña Sirio. El Espolón Oeste lo escalamos en ensamble, disfrutando de las setas y los canalizos, hasta llegar al último resalte, donde montamos reunión. La cumbre, a la que no subía desde hacía años, nos sorprendió por sus vistas, el aire fresco y las primeras luces sobre la Pedri.

De ahí, la sucesión lógica nos llevó a la Cueva de la Mora. La idea era hacer la vía Gallego, pero como había una cordada metida, nos fuimos a Zarzejos in the Gym, una preciosa vía plaquera que se deja escalar en el fino granito de ese risco.

Bajamos por la cara este para enlazar con el camino hacia la norte del Yelmo. Un itinerario desconocido nos recibió: Pintuvi, con un ambiente sombrío, liquen y la sensación de que poca gente pasa habitualmente por ahí…

Cumbre del Yelmo, y para abajo a la pradera por el Callejón del Miedo. El calor apretaba y dudábamos si meternos, pero nos animamos y, con la intención de ir rápidos, escalamos la Hermosilla cruzando un buen tramo de la pared por la zona este.

A la sombra de la Maza bajamos por la Umbría del Calderón. Sin embargo, el calor seguía pegando fuerte, y nos paramos a reponer agua en un pequeño goteo subterráneo que llenaba las botellas tras largos minutos. Parar nos vino bien: refrigerar, descansar… y, encima, un escalador pedrizero nos ofreció algo de Aquarius que supo a gloria. Gracias, siempre!

Teníamos el Pájaro a la vista, y no pudimos resistirnos a una última cumbre en este risco tan especial. La Rivas-Acuña fue la elegida: no muy difícil, pero en la que el cansancio se notaba, y tuve que esforzarme para mantener la atención. Bajamos por la cara norte y nos fuimos hacia el refugio Giner, donde nos esperaba una buena comida y la charla con gente del Peñalara.

Con esta actividad, uno se da cuenta de la belleza de moverse ligero por la montaña. Nos salieron unos 630 metros de escalada. Elegir el material justo, recorrer los metros que se puedan en ensamble, empalmar largos… sin duda lleva la actividad a otro tiempo. Pequeños detalles, como el orden del material, el tiempo en las reuniones o cómo alimentarse, marcan la diferencia. Sentir que lo que hace unos años te llevaba un día entero ahora lo haces en pocas horas da una sensación de evolución y satisface.

Eso no quita que haya días para subir tranquilamente, con un bocata que sabe mejor que un gel y un buen armario de mochila. Pero ayer… fue un día de ligereza, de movimiento y de intentar parecerse a las cabras de la Pedriza.

jueves, 11 de septiembre de 2025

Catedrales.

Aparcamos solos en el aparcamiento de Mingo Fernando. Atravesamos el bosque de pinos resineros, cruzando en algunos tramos el arroyo seco sobre sus rocas blancas, pulidas por el paso del agua. Las primeras luces se cuelan entre los árboles, y pronto salimos al Puesto del Pio, antiguo refugio ganadero.

Desde ahí ya se distingue la cresta de las Catedrales hacia el Gran Galayo. Esta arista, recorrida por primera vez por Tomás Mesón y Ángel Rituerto en el verano de 1978, es una de las más emblemáticas de Gredos.

Hacemos una parada en la base, donde confluyen las canales Seca y Reseca, para ponernos los arneses, beber agua y estudiar el itinerario. Somos tres, y decidimos repartirnos la cresta en tres tramos para que cada uno disfrute de liderar una parte. Comenzamos con unas trepadas fáciles, hasta que el runrún interno nos aconseja encordarnos. Con unos metros de cuerda entre cada uno, nos sentimos mas seguros.

La progresión se va sucediendo entre trepadas, navegación y un par de rápeles. Avanzamos con fluidez: cuando el tercero llega a un rápel, el primero ya lo ha montado. Estos y otros detalles hacen que, en pocas horas, alcancemos la cima del Gran Galayo.

El descenso por la canal se hace largo, pero pronto estamos de nuevo en el Puesto del Pio, descansando y dejando atrás el agreste paisaje. Ahora una vez conocida, soñamos con una repetición invernal...


sábado, 9 de agosto de 2025

Svanetia.


 იშვაშ ჰარ” — aprendimos a decir “gracias” en svano, un idioma en peligro que solo se habla en esta región montañosa del Cáucaso.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. La carretera, estrecha, sinuosa y colgada sobre el vacío, no admitía errores, ni siquiera viajando en un cuatro por cuatro. Al cruzar los últimos puertos, los valles se abren: anchos y silenciosos, muchos de origen glaciar. Sus antiguas lenguas, hoy en claro retroceso, modelaron este paisaje.


Recorrer montañas tan lejanas a las habituales es un juego distinto. Aquí uno no reconoce la mayoría de las plantas, las costumbres de sus habitantes ni los caprichos de la meteorología. Lo que antes eran simples curvas de nivel en un mapa, se convierte paso a paso en collados, crestas y senderos reales.


Los pueblos, muchos sin asfaltar, guardan un ritmo propio. En las calles, las piedras se mezclan con las huellas del ganado y las risas de los niños que juegan. 

lunes, 14 de julio de 2025

Oeste.

Escalar una vía de Rivas me suele hacer especial ilusión. En mi ámbito laboral, ambiental y forestal, sigo utilizando sus Mapas de Series de Vegetación de España de 1987, lo que es alucinante. Me sigue pareciendo increíble que, décadas después, ese trabajo siga siendo una referencia tan válida y útil.

En este caso, era la Oeste a la Aguja Negra. Una de esas vías anotadas en el cuaderno de proyectos desde hace una temporada. La hicimos en un caluroso día entre semana, con poca gente todavía por los Galayos.

Nos pareció bonita, aunque creo que ambos esperábamos que fuese algo más continua. Aun así, supo compensar con su carácter de clásica, con sus rincones inesperados y su entorno.

Tocar la roca de Galayos, jadear un poco en la apretura y bajar con los pies recalentados a tirarse al agua, siempre es bueno para el cuerpo y la mente.



martes, 24 de junio de 2025

Energía.

En un mundo que parece asomarse al abismo, hay oscuridad... Y, al mismo tiempo, en la misma proporción.. mucha luz!

Subir a las montañas puede parecer un acto individualista; no seré yo el primero ni el último en pensarlo...

Pero hay algo que te impregna, que te llena de claridad.

Tal vez el sentido más profundo de recorrer la naturaleza en movimiento sea precisamente ese:

Volver ahí abajo y esparcir esa energía..!



martes, 27 de mayo de 2025

Maliciosa.

Aunque crecí en la Costa Vasca, hoy vivo en la Sierra de Guadarrama. Y digo Sierra de Guadarrama y no Madrid, igual que digo Costa Vasca y no Getxo, porque lo que me une a estos lugares no es una ciudad ni una línea en el mapa, sino el vínculo con el territorio: la tierra, el mar, la vegetación, el relieve, el paisaje, y sobre todo... quienes lo habitan.

Un vínculo que me hace sentir parte de los lugares que reconozco y comparto.

Cada mañana, cuando salgo a pasear con la perra, alzo la vista hacia una montaña modesta, pero con el carácter más alpino de toda la zona: La Maliciosa. Su imponente cara sur se eleva sobre Mataelpino, recortando el horizonte con una silueta inconfundible.

En esa cara sur, y también en el vecino Peñotillo, se esconden algunas buenas vías de escalada. No son muy continuas y a menudo están sucias, pero regalan largos bonitos en un entorno con auténtica atmósfera alpina.

En invierno, a pesar de su orientación sur, sus canales guardan pequeñas joyas. Entre ellas, la mítica cascada Toñi, una efímera línea de hielo que solo aparece en condiciones favorables, y que cada temporada se convierte en un pequeño milagro.

No hace falta que sea una gran cumbre para recordarme por qué sigo saliendo al monte. Basta con que esté ahí, firme, cambiante, esperando el momento justo para volver a subirla.



lunes, 5 de mayo de 2025

El río.

Todas las semanas me baño en el río que baja de las montañas. Intento mantener la calma, que el cuerpo no se tense, que el frio me traspase y me limpie.

Es un momento de intensidad y vigor. Y luego viene la calma, que en días fríos acompaño con una infusión.

El frio y el calor. La transformación radica en abrazar la totalidad.




Surgencia.

David es un buen amigo, serrano. En verano cuida de quién y cuándo entra en La Pedriza. En otoño vigila que la recogida de setas se haga bie...