domingo, 26 de abril de 2026

Test.

 


Steve House es un alpinista estadounidense con algunas de las actividades más punteras del alpinismo moderno, como su ascensión por la cara Rupal del Nanga Parbat. En los últimos años ha reorientado su carrera hacia el entrenamiento de otros deportistas, convirtiéndose en una referencia no solo por lo que ha hecho, sino por cómo lo cuenta. En uno de sus libros propone un test sencillo para evaluar la forma física, y ahí es donde me ha hecho reflexionar...

Entreno casi a diario: a veces con un faro en mente, orientado a un objetivo concreto, y otras simplemente por mantener un estado basal que me permita, cuando se alinean los astros (compañero, meteorología, disponibilidad), estar a la altura. Durante un tiempo estuve entrenando sin medir nada, de manera bastante aleatoria. Ahora intento darle algo más de orden: organizo la semana, llevo reloj para conocer desnivel, distancia y tiempo y, además, procuro marcarme un objetivo antes de cada sesión, ya sea número de vías, ritmo, desnivel o algún aspecto técnico en el que quiero centrarme.

Pero tampoco quiero pasarme... No me interesa obsesionarme con las pulsaciones ni entrenar en el rocódromo como un autómata, encadenando suspensiones sin pausa. Entiendo que ese es el camino hacia el máximo rendimiento, pero busco entrenar con sentido, mejorar, sin perder el disfrute ni convertirlo en el centro de todo.

En ese equilibrio aparece una pregunta sencilla: ¿cuál es realmente mi estado físico?

A partir de ahí, y apoyándome parcialmente en el enfoque de Steve, he hecho mi propio test: 350 metros de desnivel en un cerro cercano con 10 kg de peso, combinados con ejercicios básicos como sentadillas, flexiones y dominadas. El resultado deja claro que hay margen de mejora. La idea es repetir este test cada seis meses para tener una referencia y ver si avanzo.

Y una cosa mas. A partir de ese margen de mejora identificado, estoy corriendo mas. El otro día salí desde casa y recorrí Los Porrones, buscando siempre el terreno más interesante: roquedos, crestas, pequeños destrepes y trepadas, en un ambiente de mañana espectacular, con esa luz limpia que lo envuelve todo...

sábado, 4 de abril de 2026

Resistencia.

Me resisto a consumir noticias que solo muestran una parte de la realidad.
Me resisto a no mirar las estrellas por la noche.
Me resisto a perder la esperanza.
Me resisto a no jugar y a no emocionarme.
Me resisto… pero a veces pierdo.

Me escucho.

Quiero vivir acorde a las estaciones.
Cultivar comunidad.
Salir andando desde casa.

De la cara sur, donde el granito dibuja laberintos,
a la frondosa cara norte, donde resisten los neveros y el agua fluye sin descanso.

En compañía de Lanka, presente, instintiva, salvaje.

Por la noche, sus orejas se mueven mientras yo descanso profundamente.

Hay una luna tan llena
que me obliga a taparme los ojos.

Caminamos, bajo robles, pinos y sobre la nieve...a cada paso...
hasta que las almohadillas de Lanka dijeron basta...tuvimos suficiente.

Tres montañas.

 Hoy me apetece recordar tres montañas.  Peña Vieja. Cerca del mar. Caliza, ambiente cantábrico, humedad, vegetación del norte hasta donde p...