Todas las semanas me baño en el río que baja de las montañas. Intento mantener la calma, que el cuerpo no se tense, que el frio me traspase y me limpie.
Es un momento de intensidad y vigor. Y luego viene la calma, que en días fríos acompaño con una infusión.
El frio y el calor. La transformación radica en abrazar la totalidad.

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